¿Cuánto cuesta ser feliz en India?

“Ser feliz es gratis”, versa una melodía de la conocida cantautora Rosana. Lo sabemos, pero a la hora de la verdad siempre tendemos a pagar por ella o a relacionarla con cosas que se compran. Acá, en India, el diccionario de la vida cotidiana define a la felicidad con una sola palabra: VIVIR. Sí, vivir disfrutando al máximo lo que se puede. Vivir pensando en las pequeñas cosas que hoy te hicieron o te harán feliz. Vivir, aprovechando cada momento como si no volviera a suceder. Y claro, somos tontos los que no lo hacemos de esa manera; nunca sabemos si mañana llegará.

Los chicos de Sunshine no solo aprendieron muy bien este concepto de felicidad; sino que, de alguna manera lo encarnan. ¿Se puede sonreír con cada detalle lindo que sucede en el día? Bueno, acá descubrís que sí. Esas hileras de blanquísimos dientes se asoman a cada instante para invitarte a mirar la vida desde otro lugar, a sacarle el jugo a las cosas sencillas.

Acá, donde la tecnología es escasa, tirar una piedra y buscarla saltando en un solo pie es el juego predilecto de las nenas. Acá, donde abunda el polvo en lugar de césped recién cortado, los nenes eligen improvisar una cancha y jugar al fútbol o al Kho – Kho (todos los participantes se agachan y el que es tocado tiene que correr para alcanzar a quién lo tocó). Acá, cada vez que alguien te saluda te pregunta si ya comiste (almorzaste, cenaste, lo que corresponda); y es que para ellos ese es un motivo diario de alegría. Quizás, muchos no pueden contestar de manera afirmativa tres veces al día.

Acá, también, cada día es una nueva oportunidad para inventar un nuevo juego como el “Food game” para divertirse con el arroz cotidiano. El que introduce un puñado en su boca y es visto por el supervisor elegido, pierde. Este es el lugar donde cada mínimo momento especial se convierte en una fiesta, en el tema de conversación de la semana: la visita de los padres, una actividad diferente en la iglesia, los días feriados, el pochoclo que sobró de la venta en la cantina y que sueñan sea su merienda, una comida comprada que un donante les obsequia una vez por mes, aprender una canción en español o un nuevo ejercicio físico. Sí, sí, también disfrutan del ejercicio. Para una de las chicas, que ya es adulta pero vive aquí porque tiene una pequeña incapacidad, la alegría de sus días es contar las novedades. Ella es el noticiero del hogar. Anuncia cuando llega una visita, cuando las plantas están creciendo, qué están preparando para comer y cuáles son las actividades de la semana. Y cada vez que lo hace, se dibuja una sonrisa en su rostro.

Pero, si hay algo que los chicos de Sunshine tienen para enseñarle al mundo es la felicidad que te brinda ayudar. Cada vez que te ven haciendo algo, escuchás a tus espaldas: “Akka, Anna (hermana y hermano mayor en el idioma local) te ayudo”. Te das vuelta y ves una sonrisa. Te dicen que te sirvas la comida primero, se pelean por lavar tu plato, te ayudan a lavar la ropa -a mano-, las chicas usan sus clips y hebillas para peinarte y te piden que te las quedes. Para ellos, hacer feliz a otros es una razón más para ser feliz.

Vivir la vida con felicidad, no buscando la felicidad, ese es su motor. La melodía de Rosana culmina con esta frase. Quizás, solo quizás, se inspiró en los niños de Sunshine.

“Apuntate a la vida, a decir lo que sientes,
a sentir lo que vales, a soñar lo que quieres;
y a saber que te sobra con tener lo que tienes.
Ser feliz es gratis. Sé feliz”.

Te compartimos un video que hicimos con los chicos de Sunshine para reflejar lo que leíste arriba:

https://youtu.be/13in7llGr4U