Saamana

En el hindi, el idioma más hablado en el país donde más idiomas se hablan, “saamana” significa encuentro. Encontrar, entendemos, es mucho más que compartir un espacio. Así también lo entienden en India: para ellos -y para nosotros- un encuentro es descubrir al otro. Es entenderlo -o intentarlo-, intercambiar sentidos y miradas del mundo. Algo que implica dar y recibir. Y que va más allá de la contemplación: es respetar, empatizar y -quién sabe- quizás simpatizar. 

Sin embargo, en una primera instancia, las diferencias hacen que el encuentro se parezca más a un choque, a un “encontronazo”, tal como era concebido en su origen latino. Hay barreras culturales, étnicas, religiosas, idiomáticas y -aunque parezca menor- gastronómicas. Barreras que puede derribar quien respeta al otro como a un igual y ve en él una manera de crecer.

En nuestro caso, las barreras van a ser bien altas: durante un año, cambiaremos Argentina por India: asado por arroz, fútbol por cricket, mate por chai y otras miles de cosas que, aunque ya las hayamos leído, no las podemos dimensionar. No vamos preparados. Y aunque parezca loco, sabemos que eso es bueno.

Lo único que tenemos claro -lo que no puede faltar en nuestras valijas- es el deseo de ayudar. Ese que Dios puso en nosotros y que vamos a concretar trabajando con y por los chicos de Sunshine Home, un orfanato cristiano de la ciudad de Bangalore, India. De todas maneras, sabemos que recibiremos mucho más de lo que podremos dar: aprenderemos otras formas de vivir. Entenderemos, recién entonces, qué es un verdadero encuentro.

De ese encuentro saldrán historias, vivencias, pensamientos y sensaciones que compartiremos en Saamana. Para que, quien quiera leerlas, también pueda sumarse al encuentro.